lunes, 16 de marzo de 2009

Quizás la solución

Para que una solución sea verdaderamente buena, ha de resolver todos los problemas. Quizás en este absurdo asunto de demoler las celosías de Rafael de la Hoz, haya una solución que sea satisfactoria para todos. Junto a la puerta este que comunica el templo con el patio, existe una arcada que no tiene capilla adosada a sus muros, apenas un tabique y una extraña vidriera separan uno de otro. Digo que es extraña porque el diseño del vitral, de poco mérito, es un clásico casi de catálogo para cubrir rosetones, es decir circular y exento. Sin embargo este da la impresión se ser un reciclaje truncado por una linea secante que lo parte y lo deja incompleto. Digo que parece reciclado pero no lo es, está hecho para ese hueco, de forma bastante ramplona y barata. Si bien el trabajo de emplomado es correcto y su composición de colores resulta medianamente atractiva, como vidriera el único valor que posee es el de su ubicación, y entiendo algo de emplomados y vidrios.
Sería relativamente fácil sustituir esta composición de cerramiento por otro que fuera movible. Las celosías de Rafael de la Hoz son perfectamente adaptables para hacerlas removibles sin que pierdan su calidad y su calidez. En definitiva, que más que cometer el atentado de demoler una de ellas, quizás la solución fuera continuar con el trabajo de este excelente arquitecto cordobés y añadir una más a la roñosa galería de arcos tapiados que hoy presenta el templo.
Bien es cierto que las actuales celosías no son removibles, ya que el trabajo de este arquitecto es de tanta calidad y está tan bien terminado que opta por la solución más difícil pero sin duda la mejor. De la Hoz embute los paneles entre la doble arcada que componen este muro, y lo hace de forma exquisita, sin tocar ninguno de los arcos, dejándola flotante como linea divisoria de estos, pero permitiendo la visión completa de los dos arcos a ambos lados de la celosía.
Si os fijáis en la foto que os pongo, veréis que se pueden apreciar la doble arcada que queda dentro del tamplo, mientras la vidriera queda rasada con el límite del arco exterior. sería posible reproducir una celosía sólida de vidrio y madera (del Líbano) que se ciñera al intradós del arco de forma que se pudiera desbloquear y desplazar cual puerta, en los días señalados. Así todos saldríamos ganando; unos porque dispondrían de dos puertas para el trayecto, y otros porque se conseguiría abrir a la luz otro arco de la Mezquita y se consevarían íntegras las celosías ya existentes, que son sin duda una obra de arte digna de figurar en el marco de este templo universal.
¿Porqué no lo plantean así? Pues no lo sé, pero seguro que responde a algún estúpido interés de algún borrico que no da su brazo a torcer, con lo cual habrá que partírselo.

4 comentarios:

Lisístrata dijo...

No te esfuerces tabernero, si los de la sotana y amigos de sus faldones no escuchan más q así mismos para superarse día a día en su engreimiento de q están por encima de todos.

Visto lo visto, leído lo leído procedente de mentideros capilliles, La solución es q NACIONALICEN LA MEZQUITA YA y dejarnos de pamplinas

casandra dijo...

Pues eso que tú dices, y con las cagadas que están cometiendo, podría ser hasta viable. No es ninguna tontería. Musealizarla y desacralizarla. Dentro de lo posible.

miguel dijo...

Siempre me he preguntado por qué cojones la Mezquita es una propiedad privada...

De todas formas esto me recuerda a lo de la rosaleda. Existen muchísimas soluciones mejores si se quiere hacer lo que se pretende, pero nadie escuchará y por sus mismísimos se cargarán la celosía. ¿Me podéis explicar qué problema hay para que salgan por la puerta de salida, la que normalmente se usa en las visitas?

harazem dijo...

Quita, quita,Miguel, que entonces tendrían que recorrer absolutamente toda la Mezquita y practicar slalom con las columnas. Medio ciegos por el alcaloide del incienso no sé si no ocurriría una desgracia irreparable. Que son mu brutos!