
Harazem en su artículo “De cuando en Córdoba hubo petróleo” en su blog Supersticiones nos describe como la simbiosis entre los constructores y la “clase política” han esquilmado el Património-Oro Negro de nuestra ciudad dilapidando una economía turística sostenible en el tiempo con unos restos arqueológicos milenarios. El atentado contra nuestra historia además de execrable dilapida nuestro pasado, presente y futuro pero aporta unas cotas de ignorancia e irresponsabilidad mayores que las ya mencionadas por Harazem que me dispongo a enunciar.
Nuestro amigo Casandra haciendo honor a su mito, ya desde los comienzos del foro de lacallejadelasflores avisó sobre la destrucción de Córdoba sistemáticamente por los indeseables hijos de esta tierra buscadores de la riqueza rápida. Escupiéndonos en nuestra boca han intentado por tres veces cerrar nuestro foro al igual que hiciera Apolo con la diosa Casandra pues con nuestro artículos persuadíamos a la opinión pública de los males de esta tierra, denunciando los caballos de troya modernos, la construcción, la especulación y los amiguismos presentes. Si el tiempo no lo remedia la profecía de la destrucción de Troya puede ahora repetirse sobre la ciudad de Córdoba en forma de posibles hundimientos parciales.
El Plan Renfe mutiló innumerables venas de agua subterráneas provenientes de la sierra, eliminando las aguas de los veneros que alimentaban el suelo de la ciudad hasta el río. Este plan mejor dicho este acuchillamiento secó nuestras entrañas retirando el agua de nuestro subsuelo. Los edificios carecerán al igual que ya pasó en la Ciudad de México de bolsas de agua que sostengan las capas inferiores del suelo provocando el hundimiento de sus cimentaciones.
Llevo meses buscando indicios de este proceso, indicios de este mal que aquejará a Córdoba. Tengo constancia que la Gerencia de Urbanismo se ha reunido para analizar este tema con técnicos del Ayuntamiento pero desconozco las medidas que se han tomado. Conociendo la desídia de nuestros políticos supongo que ninguna. También tengo constancia por conversaciones con técnicos del Ayuntamiento que ya existe algún edificio público afectado como es el caso de la Diputación Provincial cuyos cimientos se están viendo atacados por este mal.
Harazem también nos habla de la desaparición lenta de los símbolos musulmanes en la Mezquita, quién sabe si esta edificación no sufrirá también de la profecía de Casandra y desaparecerá ante nuestros ojos antes que los cristianos la bauticen como una única y nueva catedral de Córdoba. Siempre nos quedará el consuelo de una nueva construcción, algo así como una ciudad centro comercial de los niñ@s para el disfrute de este nuevo solar de inmejorable emplazamiento que la rosa de los vientos nos regalará adornándolas de bellas palabras colmadas de futuro.
Que la paz sea con nosotros, si nos dejan.